En los alrededores, Frigiliana cuenta con yacimientos arqueológicos como los de la Cueva de los Murciélagos, con restos que van desde el Neolítico hasta la Edad de Bronce; el ya citado Menhir y la Necrópolis Fenicia del Cerrillo de las Sombras, que data del año 800 a. de C.
Los amantes de la artesanía podrán encontrar todo tipo de artículos de cerámica, espadas de vareta de olivo, así como jarapas, colchas, alfombras o tapices; además de aceite de oliva y de los buenos vinos de la tierra.
En cuanto a la gastronomía, Frigiliana forma parte de esta ruta del sol y del vino por lo que cuenta con una amplia variedad de vinos dulces y vinos de la tierra, aceite de oliva y platos típicos como el choto al estilo de Frigiliana, preparado con salsa de almendras; las migas, el ajo colorao, el potaje de coles o las tortillitas de bacalao. Entre los dulces destacan la arropía y las batatillas con miel de caña.
Cualquier época es buena para visitar Frigiliana pero el carácter festivo de los frigilianenses hace que cuenten con numerosos acontecimientos: en enero, las Fiestas Patronales de San Sebastián; en mayo, las Cruces de Mayo; entre mayo y junio, el Concurso de Cante Flamenco Villa de Frigiliana; en junio, la Romería de San Antonio; y en agosto, la Feria de Frigiliana.
Naturaleza pura, ríos y arroyos, el mar y sus playas. Vistas a la espectacular montaña de La Maroma. Pueblos blancos bañados por el sol. El mejor clima de Europa. Entre el verde intenso de los árboles tropicales está Hotel Cortijo Bravo. Aquí puede disfrutar de la auténtica esencia del sur.